Vinos de Georgia

Georgia es un pequeño estado ubicado entre el Mar Negro y el Mar Caspio. Históricamente, muchos imperios pasaron por la región, pero el país logró mantenerse independiente y desarrolló un fuerte sentido de identidad con el apoyo de su propio idioma y costumbres. Entre estas costumbres, es evidente su pasión por el vino y la viticultura. Una parte importante de la identidad de Georgia está relacionada con su pretensión de inventar el vino hace 8.000 años.

Tradicionalmente, los vinos más emblemáticos de Georgia se elaboran con un sistema de almacenamiento llamado qvevri, que los hace únicos. El qvevri es un recipiente de arcilla, similar a una enorme ampolla de base circular, enterrada en el suelo. Después de la vendimia, todo el vino recolectado se introduce en qvevri hasta su consumo, por lo que, ya sea de fermentación seca o vino ligeramente dulce, el vino final es el tanino. Georgia tiene más de 500 variedades de uva nativas, aunque menos de 50 están aprobadas para la vinificación. Las más cultivadas son las tintas blancas Rkatsiteli y Saperavi. En la era soviética, muchas variedades interesantes fueron marginadas de la producción por rendimientos muy bajos, sin embargo, debido a que algunas variedades tenían un gran potencial de calidad, se estaban llevando a cabo trabajos de restauración. La existencia de variedades internacionales es prueba, porque el 95% de la producción de vino se realiza con variedades locales.

La compleja geografía del país propicia la diversificación del suelo y las condiciones climáticas, razón por la cual varias regiones vinícolas siempre han sido diferentes, las más importantes de las cuales son Kakheti y Kartili en el sureste. La entrada de Georgia en el mercado internacional ha adaptado al país a las regulaciones del vino, y los 18 nombres geográficos registrados en la Unión Europea son de estas regiones. Kakheti es la región más importante porque posee el 70% de la superficie de viñedo y produce el 80% del vino nacional, además de tinto Saperavi y Rkatsiteli blanco, que son los más plantados del país, junto a las variedades de uva y Mtsvane Kakhuri.

Para concluir, cabe destacar que los vinos tintos georgianos tienen una gama aromática  peculiar y diferenciada que recuerda mucho a la guinda muy madura. En nariz presenta aromas de bayas rojas y mucha especia, muy fuerte. En boca son vinos complejos, artesanales, rústicos de intensidad media, fáciles de beber y maridar con numerosos alimentos. Sus tintos tienen un color rubí profundo.

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